"El sol y también la brisa que ha soplado cálida y constante todo el día han secado la lana y también las mantas que ahora recogen de las cuerdas donde están tendidas.
-Creo que al
fin he completado mi experimento- dice Silvana, echándose una de las mantas por
encima y aspirando su aroma con orgullo. -Son perfectas.
También
Ariadna tiene una sobre los hombros: la cubre como lo haría un abrazo tierno y
sincero, uno de esos abrazos en los que querría cobijarse cuanto experimenta su
fragilidad como una herida abierta y sangrante. Cerrando los ojos la huele:
tiene todos los matices que ha podido percibir en este bosque que parece el
padre de todos los bosques.
-No me
extraña que te sientas tan orgullosa de tu trabajo- le dice a su anfitriona.
-Te aseguro que con estas mantas podrías hacerte millonaria.
-Si hubiera
querido hacerme millonaria- responde Silvana- jamás hubiera conseguido
encontrar lo que tan arduamente he estado buscando. He necesitado una vida
entera para conseguir tejer estas mantas de bosque, una vida entera libre de
deseos banales y aspiraciones mundanas. Para lograr la fórmula han hecho falta
muchos paseos matutinos y otros tantos de vespertinos. He tenido que aprender a
amar con todo mi ser a un hombre frágil como una mariposa. He necesitado criar
a un cervatillo y darle un nombre que estimulara su coraje. Me he esforzado,
con auténtico placer y no pocas gratificaciones, en cultivar la amistad de
personas tan especiales como Camilo y otras a las que no conoces. También he
tenido que pasar mucho tiempo fijándome en los colores que hay en una hoja que
se vuelve dorada cuando llega el otoño, y aprender a distinguir los mil verdes
de la primavera de los mil verdes del verano. He entrenado mi olfato para
distinguir el olor delicado de las piedras entre el aroma intenso de las flores
y las hierbas aromáticas. Han sido muchas las cosas que he tenido que estudiar
para llegar a tejer estas mantas. Si un solo día de mi larga vida en este
bosque hubiera malgastado un único minuto en pensar en hacerme millonaria con
mis mantas, créeme, nunca habría logrado dar con su fórmula. Y una vez entregas
tu vida a las cosas que de verdad valen la pena, tarde o temprano acabas por
descubrir que la posesión de riquezas y bienes materiales es algo por lo que no
hay que preocuparse en absoluto".
Nota: de mayor quiero ser como Silvana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario