jueves, 16 de enero de 2014

El secreto de las mantas de bosque

Comparto un fragmento de mi novela inédita Mundo Laberinto, que escribí hace diez años, justos después de una breve pero muy intensa (seis meses -del solsticio de invierno al solsticio de verano- que parecieron seis años) experiencia viviendo como ermitaña en una cabaña en el bosque cuidando de una ermita románica.

"El sol y también la brisa que ha soplado cálida y constante todo el día han secado la lana y también las mantas que ahora recogen de las cuerdas donde están tendidas.

-Creo que al fin he completado mi experimento- dice Silvana, echándose una de las mantas por encima y aspirando su aroma con orgullo. -Son perfectas.

También Ariadna tiene una sobre los hombros: la cubre como lo haría un abrazo tierno y sincero, uno de esos abrazos en los que querría cobijarse cuanto experimenta su fragilidad como una herida abierta y sangrante. Cerrando los ojos la huele: tiene todos los matices que ha podido percibir en este bosque que parece el padre de todos los bosques.

-No me extraña que te sientas tan orgullosa de tu trabajo- le dice a su anfitriona. -Te aseguro que con estas mantas podrías hacerte millonaria.


-Si hubiera querido hacerme millonaria- responde Silvana- jamás hubiera conseguido encontrar lo que tan arduamente he estado buscando. He necesitado una vida entera para conseguir tejer estas mantas de bosque, una vida entera libre de deseos banales y aspiraciones mundanas. Para lograr la fórmula han hecho falta muchos paseos matutinos y otros tantos de vespertinos. He tenido que aprender a amar con todo mi ser a un hombre frágil como una mariposa. He necesitado criar a un cervatillo y darle un nombre que estimulara su coraje. Me he esforzado, con auténtico placer y no pocas gratificaciones, en cultivar la amistad de personas tan especiales como Camilo y otras a las que no conoces. También he tenido que pasar mucho tiempo fijándome en los colores que hay en una hoja que se vuelve dorada cuando llega el otoño, y aprender a distinguir los mil verdes de la primavera de los mil verdes del verano. He entrenado mi olfato para distinguir el olor delicado de las piedras entre el aroma intenso de las flores y las hierbas aromáticas. Han sido muchas las cosas que he tenido que estudiar para llegar a tejer estas mantas. Si un solo día de mi larga vida en este bosque hubiera malgastado un único minuto en pensar en hacerme millonaria con mis mantas, créeme, nunca habría logrado dar con su fórmula. Y una vez entregas tu vida a las cosas que de verdad valen la pena, tarde o temprano acabas por descubrir que la posesión de riquezas y bienes materiales es algo por lo que no hay que preocuparse en absoluto".

Nota: de mayor quiero ser como Silvana.

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